¿Por qué es importante elegir el club adecuado para mi hijx?

¿Por qué es importante elegir el club adecuado para mi hijx?

Una decisión que acostumbra a generar preocupación y dudas en las familias, tiene que ver con: ¿Cuál es la mejor escuela que puedo elegir para mi hijo/a? …después de ésta pregunta suele aparecer muchas otras, del tipo: ¿Escuela pública, concertada o privada? ¿Sigue el colegio alguna línea moral o religiosa? ¿Desplazamiento? ¿Qué proyecto pedagógico elegimos? ¿Idiomas? ¿Nuevas tecnologías? ¿Calidad y opciones del comedor? ¿Ofrecen actividades extraescolares y/o deportivas? ¿En qué condiciones se encuentran las instalaciones?

 

Estas cuestiones y, seguramente, infinidad de otras muchas, asaltan la mente de los padres y madres que se disponen a elegir centro escolar para sus hijxs. La decisión tendrá repercusión sobre diferentes aspectos; será clave para su formación, apuntalará sus valores y creencias, forjará en parte su personalidad, determinará el estilo de relación hacia sus iguales, le dotará de un estilo de afrontamiento frente a las dificultades y, todo este conjunto de factores afectará también en la vida social y cotidiana del núcleo familiar. Las implicaciones serán múltiples y de suma importancia, es por ello que la preocupación de las familias sobre como afectará la escuela elegida en la etapa infantil y/o juvenil de su hijo/a, está totalmente justificada.

 

Toda esa preocupación y valoración también deberían aplicarse cuando elegimos un centro deportivo o club para que nuestros hijos se inicien y se desarrollen en el deporte. Para que la práctica deportiva sea provechosa, el centro deportivo o club debería seguir unos valores y una línea educativa afín al trabajo realizado durante el horario escolar y la vida familiar, independientemente de la proyección o los resultados deportivos. Es por ello, por lo que necesita de la misma reflexión y exigencia que cuando elegimos una escuela para nuestrxs hijxs. El deporte debe entenderse como un potenciador del desarrollo de lxs niñxs a nivel físico, social, emocional y cognitivo.

El deporte cómo fenómeno social.

El deporte es, probablemente, el fenómeno social más importante e influyente del siglo XX (Cruz, 2001) y, posiblemente, lo siga siendo durante el siglo XXI. El éxito del deporte para generar fascinación entre las poblaciones infantiles y juveniles, generación tras generación, radica en su encanto natural, el impacto que generan en la sociedad los deportistas de élite, las relaciones interpersonales que se consolidan con la práctica deportiva, su componente recreativo y la variedad de emociones que estimula. Estos factores no hacen que el deporte sea beneficioso por sí solo, para ello necesitamos que se utilice correctamente como herramienta formativa, educativa y de promoción de la salud, tanto a nivel deportivo como humano.

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Preguntas que pueden surgir cuando estamos eligiendo club o entidad deportiva

  • ¿Deben los padres decidir que deporte practicará su hijx?
    • En primer lugar debe ser el/la niño/a quién elija el deporte a practicar. En etapas iniciales, hasta los 7-8 años es interesante que lxs niñxs prueben diferentes deportes, para que más tarde puedan elegir. Para ello existen empresas especializadas que habitualmente ofrecen su servicio directamente a las escuelas para realizar actividades extraescolares deportivas, comúnmente llamadas, multideporte.
      • Entre los 7-9 años, sería conveniente que el niñx elija entre 1-2 deportes a practicar de forma específica, dado que ya se demandará un cierto compromiso para acudir a los entrenamientos y, en algunos casos, se empezará a competir en fin de semana.
      • Que sea el/la menor quién elija el deporte a practicar ayudará a que vea con más motivación e interés la práctica deportiva. Compartiendo con ellxs la toma de decisiones también reforzaremos su autoconfianza y seguridad.

 

  • ¿Es correcto que empiecen a competir desde pequeñxs en el deporte?
    • La competición es inherente al deporte, sino estaríamos hablando de una práctica deportiva más cercana a la actividad física. Lxs niñxs durante su desarrollo y en el devenir de su vida, van a encontrarse, irremediablemente, con ambientes competitivos, ya sea, a nivel académico, laboral, deportivo, …etc.
    • Que sea beneficiosa o perjudicial dependerá de cómo se enfoque la competición y que objetivos persiga; si premiar sólo a lxs mejores o bien progresar compitiendo independientemente del resultado. En el caso del deporte, la competición debe entenderse como una aproximación más hacia nuestro estilo de convivencia como sociedad. El objetivo debería ser conseguir que la competición también sea educativa.
    • A partir de los 7-9 años, observamos que la mayoría de los deportes ofrecen competiciones a nivel escolar, municipal o comarcal que pueden ser atractivas para lxs chicxs. Con ayuda de la competición podemos cultivar valores, que son difíciles de trabajar en otros contextos, como el respeto al adversario, el fair play, la tolerancia a la frustración, la adherencia a la actividad, …entre otros.

 

  • ¿Qué objetivos formativos o deportivos persigue el club o entidad deportiva?
    • Es importante que el club/entidad deportiva vaya en la misma dirección que la familia entiende como beneficiosa para su hijo. Para ello, nos puede facilitar mucho el hecho de que el club/entidad cuente con una misión, una visión y unos valores claramente definidos. De esta manera sabremos si es aquello que estamos buscando para nuestrxs hijxs. Si el club/entidad se ha parado a pensar en estos factores, seguramente querrá decir que entiende el deporte cómo una actividad vehicular del desarrollo más allá del aspecto deportivo y competitivo.
    • El hecho de que un club cuente con una misión, una visión y unos valores claramente definidos, hace que todo el personal que trabaja en las categorías inferiores, tenga claro qué quieren aportar a la sociedad y cómo piensan hacerlo. Por ejemplo, inculcar unos loables valores morales que ayuden en la formación de lxs niñxs cómo ciudadanos del futuro, conseguir atletas lo más capacitadxs posible y de prometedora proyección o, simplemente, aportar diversión, entretenimiento y hábitos de vida saludable.
    • Por suerte, cada vez más clubes y entidades trabajan apoyándose en firmes valores, buscando el bienestar del niñx a nivel social, relacional, educativo, lúdico, físico y emocional.

 

  • ¿Cuenta con profesionales especializados?
    • En el ámbito escolar, nadie duda que los profesionales que allí trabajan están altamente formados y capacitados para desarrollar su tarea. En el ámbito deportivo, podemos ver contrastes sorprendentes, encontrando entrenadorxs muy jóvenes o con poca formación que intervienen con lxs niñxs durante muchas horas a la semana, sin tener claros importantes conceptos pedagógicos, emocionales o físicos de las etapas infantiles. Cambiar esta dinámica, no sólo es responsabilidad de las entidades deportivas, también lo es de las propias familias, siendo las que exijan profesionales competentes para intervenir con sus hijxs, o bien, formar adecuadamente aquellos con los que cuente la entidad. Cabe decir que la figura del entrenador/a del deporte base, cada vez está más especializada y concienciada de la importancia y delicadeza que tiene su función con los chicxs.

 

A modo de conclusión, lo más importante es que estemos de acuerdo con los objetivos que tenga la entidad o club deportivo que elijamos para nuestrxs hijxs, ya sea asegurando proyección deportiva, o bien, haciendo más hincapié en reforzar cualidades que puedan aplicar en otros ámbitos vitales durante su desarrollo como personas.

¿Hasta qué punto es beneficioso el ejercicio físico para nuestro cerebro?

¿Hasta qué punto es beneficioso el ejercicio físico para nuestro cerebro?

En la actualidad, vivimos un momento de auge deportivo, tanto a nivel formativo, aficionado como profesional. Dicho auge viene aupado por varias cuestiones, entre ellas, razones médicas, de salud, recreativas…pero también por tendencia de la sociedad a venerar el culto al cuerpo y la buena aceptación social que ello conlleva. En muchos casos, ello lleva a la persona a realizar un volumen de entrenamiento excesivo o extenuante que puede no ser recomendable para la salud cerebral.

 

Ampliamente conocidos son los efectos beneficiosos que tienen los hábitos de vida saludable sobre nuestro organismo. Los efectos de llevar a cabo una dieta equilibrada, hacer ejercicio, mantener unos ciclos de descanso adecuados, son claramente visibles sobre nuestro aspecto físico a las pocas semanas de introducir estas buenas costumbres en nuestra rutina diaria, pero ¿qué hay de los beneficios a nivel cerebral?

 

El ejercicio físico mejora el rendimiento cognitivo a través de varios mecanismos, entre ellos:

  • Plasticidad sináptica: mayor número y más complejas conexiones entre neuronas
  • Neurogénesis: formación de nuevas neuronas sobretodo en el hipocampo (muy implicado en la memoria).
  • Flujo sanguíneo: aumento del consumo de oxígeno neural

 

Éstos, entre otros factores, acaban consiguiendo un factor de neuroprotección en todas las áreas cerebrales investigadas en la actualidad, favoreciendo el rendimiento cognitivo y combatiendo la evolución y la sintomatología de algunas enfermedades neurodegenerativas.

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El ejercicio físico provoca efectos positivos sobre nuestro organismo que pueden tornarse en negativos dependiendo de la interacción de determinados factores:

 

  • Intensidad
  • Duración
  • Estado de salud
  • Forma física previa
  • Percepción subjetiva del ejercicio realizado

 

La investigación científica plantea que el ejercicio físico se proyecta en nuestro cuerpo mediante una curva hormética. Esto quiere decir que el cuerpo puede reaccionar al ejercicio de forma positiva o negativa dependiendo de la intensidad del ejercicio. Hasta cierto nivel de intensidad los efectos son beneficiosos, pero a partir de cierto punto, los efectos positivos se desvanecen o se tornan negativos.

 

Por tanto, es fácil deducir que existe una frontera que separa hasta dónde el ejercicio acumula más aspectos positivos que negativos y a partir de qué punto el balance de efectos comienza a ser mayoritariamente negativo. Hasta el momento, la comunidad científica no ha alcanzado el consenso para determinar qué factores son los que determinan dicha frontera.

 

Por tanto, la respuesta al título de este artículo quedaría en el aire, pero sí que sabemos qué intensidad deber tener el ejercicio para que sea beneficioso para cuerpo y cerebro entre otras cuestiones importantes:

  • La intensidad del ejercicio debería ser de ligera a moderada, entendiendo por ligera entre un 60-70% de nuestra frecuencia máxima y en el caso de moderada debería oscilar entre el 70-80% de nuestra frecuencia máxima. La frecuencia máxima la podemos calcular de la siguiente manera:
    • Sexo femenino: 226 – edad
    • Sexo masculino: 220 – edad
  • El ejercicio extenuante también ha sido investigado y se ha observado que es perjudicial para la memoria y para las etapas tempranas de consolidación del aprendizaje. Llegándose a equiparar con el sedentarismo aportando poco o ningún aspecto positivo.
  • Las actividades mayoritariamente aeróbicas (intensidad moderada y sostenida en el tiempo), incrementan en mayor grado la funcionalidad de nuestro cerebro. En cambio, las actividades anaeróbicas (alta intensidad durante poco tiempo) tienen efectos menores, pero nada desdeñables.
  • Lo que sí sabemos es que para nuestra memoria y cognición, el ejercicio más eficaz, será aquel que quede por debajo del umbral de la curva hormética, zona a partir de la cuál, empezarían a desaparecer los efectos positivos y comenzarían a aparecer efectos negativos o adversos.
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Tips para mejorar el rendimiento cerebral cuando hacemos deporte

Tips para mejorar el rendimiento cerebral cuando hacemos deporte

Ya hace un tiempo que está cayendo el mito de que tan sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro, afirmación fácil de desacreditar con los avances tecnológicos de los que disponemos hoy en día, puesto que cuando sometemos a una persona a una prueba de resonancia magnética funcional podemos observar que todas las partes del cerebro muestran algún tipo de activación ya sea realizando alguna tarea cognitiva o en reposo. Además, desde el punto de vista evolutivo aquellas partes del organismo que no son funcionales tienden a su desaparición en las siguientes generaciones y éste, no es el caso de nuestro cerebro.

 

Lo que sí es cierto es que no podemos utilizar todo nuestro cerebro a la vez, es decir, la totalidad de las neuronas no puedan estar activas simultáneamente. Tan sólo pueden estar activas al mismo tiempo un 2% de nuestras neuronas, esto no quiere decir que el 98% restante no las utilicemos, lo que el cerebro hace es que constantemente va enciendo y apagando un 2% de nuestras neuronas en distintas partes del cerebro, activando en cada caso sólo aquellas que son necesarias para la actividad que estemos llevando a cabo.

 

Lo que pone de manifiesto este dato es que debemos aprovechar al máximo ese 2% de neuronas que están activas en cada momento y dirigirlas de forma óptima hacia nuestro objetivo. Para ello debemos focalizar la atención únicamente en aquellos estímulos que son realmente relevantes para la acción que queramos llevar a cabo.

 

Por ejemplo, en el caso de un/a jugador/a de baloncesto, antes de realizar un tiro libre deberá prestar atención a aquellos aspectos que sean importantes para realizar un lanzamiento exitoso, ya sea: buscar un momento de pausa antes de tirar, coger el balón correctamente, botar antes de tirar, realizar correctamente el gesto técnico, etc. Por el contrario, deberá omitir estímulos que no le ayudarán a hacer un tiro correcto, por ejemplo: el murmullo que pueda haber entre el público, pensamientos negativos que puedan aparecer en su mente, comentarios que puedan hacerle el equipo rival… entre otros. Si deja ir su atención hacia este segundo grupo de estímulos, ese 2% de neuronas activas no estará trabajando al máximo, dado que habrá una parte de ellas ocupadas en estímulos irrelevantes que impedirán realizar un lanzamiento perfectamente ejecutado.

¿Qué puedo hacer para optimizar mi rendimiento cerebral?

Para mejorar nuestro rendimiento cerebral podemos trabajar sobre varios factores pero, en este artículo, vamos a hablar específicamente sobre cómo mejorar mi atención, que es el proceso psicológico básico sobre el cual se sustenta cualquier actividad de nuestro cerebro.

 

Debemos tener en cuenta 2 factores fundamentales para entender nuestra atención:

 

  • Es limitada y debemos entrenar hacia dónde dirigirla en cada momento.
  • Será de mejor calidad cuando atendamos a una tarea que no a varias simultáneamente. El ritmo de la sociedad actual, cada vez más nos aboca a funcionar en modo multitarea, realizando varias tareas a la vez; la investigación científica está demostrando que este tipo de funcionamiento es contraproducente cuando nos enfrentamos a tareas complejas.
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Tips para mejorar mi atención

  • Ser consciente de hacia dónde estoy dirigiendo mi foco atencional. ¿A qué estoy atendiendo? ¿Estoy atendiendo a estímulos que están bajo mi control? o ¿Estoy atendiendo a estímulos ambientales o externos que escapan de mi control? ¿Estoy atendiendo a información relevante?
  • Trabajar sobre mi concentración. Debo mantener mi foco atencional sobre elementos concretos al margen del ambiente y de posibles distractores. Nuestra atención es de máxima calidad los primeros 20’, para progresivamente ir disminuyendo su eficacia. Este es un aspecto que podemos practicar en los entrenamientos, para aprovechar momentos de pausa del juego donde regenerar nuestra capacidad atencional.
  • Regular mi nivel de activación en cada fase del partido o de la ejecución competitiva. Un nivel óptimo de activación ayudará a una mejor ejecución y evitará tanto estados de precipitación como de relajación. Durante los entrenamientos se deberá aprender a identificar su nivel de activación óptimo para cada fase del juego.
  • Por su parte, el equipo técnico, deberá dirigirse al jugador/a intentando ser lo más específico posible para que el deportista identifique sin dilación a que debe atender.

Es altamente recomendable que estos consejos citados anteriormente se entrenen de forma planificada y detallada durante las sesiones de entrenamiento, dado que son complejos y necesitan de una figura especializada para su correcta práctica y aplicación deportiva.

 

Trabajando sobre los aspectos atencionales conseguiremos:

 

  • Evitar interferencias personales que alteren la ejecución deportiva.
  • Aprender a gestionar las emociones de forma sana durante la competición.
  • Omitir interferencias externas que puedan afectar negativamente al rendimiento.

 

Sergi H.

Jugadores inteligentes

¿Cómo conseguir que tus jugadores sean más inteligentes?

¿Cómo conseguir que tus jugadores sean más inteligentes?

¿Otra vez vamos a hacer esto? …seguro que has escuchado esta queja en alguno de tus jugadores o tú mismo como deportista se lo has reprochado a tu entrenador. La repetición de ejercicios y gestos técnicos son básicos para conseguir un dominio aceptable del deporte que practiquemos. Habitualmente, el bloque de ejercicios técnico y tácticos de los entrenamientos tienen como finalidad reproducir posibles situaciones reales que nos encontraremos durante la competición.

 

Cuando repetimos en numerosas ocasiones un mismo gesto o acción, acaba por automatizarse y podemos realizarlo sin pensar. De eso se encarga un conjunto de estructuras cerebrales, llamadas ganglios basales que consiguen que realicemos conductas de cierta complejidad, pero sin esfuerzo consciente. Seguramente, alguna vez has llegado a casa conduciendo tu coche, pensando en todo aquello que te ha sucedido durante el día y una vez has aparcado, te has quedado sorprendido y has pensado: “He llegado a casa sin darme cuenta” …pues los responsables de ello son los ganglios basales, aunque teorías más dogmáticas quieran cederle el mérito al “ángel de la guarda”.

 

La repetición está bien cuando aún no dominamos las nociones básicas del deporte, pero cuando el deportista tiene una cierta maestría, la mera repetición bajo las mismas condiciones y dificultades no conseguirá que sea mejor jugador. La repetición no producirá nuevas conexiones entre neuronas colindantes, no se generarán nuevas redes neuronales, simplemente el deportista será muy bueno haciendo un movimiento o un lance específico del deporte, pero la evolución quedará congelada y no conseguiremos que sea más inteligente durante el juego.

 

El sistema nervioso tiene la capacidad de adaptarse rápidamente a la cotidianeidad y las rutinas para ser más eficiente, pero este hecho nos aboca al estancamiento. Debemos activar otras capacidades de nuestro cerebro como es la flexibilidad cognitiva que conseguirá:

 

  • Que los jugadores sean más inteligentes,
  • Tengan más soluciones a problemas inesperados
  • Sean más creativos en su ejecución del deporte que practican
juego en equipo

Para conseguirlo entrará en juego, una estructura cerebral más avanzada, la corteza cingulada anterior (CCA). Para activarla deberemos construir situaciones en que los deportistas no puedan resolverlas de la manera habitual, haciendo gala de sus automatismos previamente aprendidos.

 

La CCA es la encargada de controlar la conducta y evaluar si los resultados conseguidos mediante la acción han sido satisfactorios, en caso de que no lo sean enviará información a otras estructuras que se encargaran de redirigir el error, establecer nuevas estrategias de acción y estimular el aprendizaje para futuras situaciones.

¿Cómo podemos conseguir esto durante los entrenamientos?

  • Innovando con nuevos ejercicios que reten al deportista
  • Añadir las nuevas actividades dentro del entrenamiento habitual pero nunca al principio o al final de la sesión.
  • Realizar estas actividades entre 1-2 veces por semana
  • Con 20’ del nuevo ejercicio será suficiente para desafiar al cerebro

Para que el ejercicio consiga el efecto deseado debemos alterar las condiciones del deporte en cuestión, trasgredir para desconcertar al cerebro del deportista y busque alternativas de respuesta a problemas que no se encuentra habitualmente.

 

              Ejemplos:

 

    • Tenis: cambiar la superficie habitual, añadir materiales que dificultan la práctica del deporte (pelotas de frontenis, raquetas más pequeñas, alzar la red, …
    • Futbol: hacer ejercicios con balones de rugby que desconcierten al jugador, añadir tareas cognitivas de inhibición de respuesta antes de realizar golpeos de balón, …
    • Básquet: añadir dificultad cognitiva y coordinativa a ejercicios de manejo del balón, como mantener un globo en el aire mientras se mantiene el bote, ordenar números o letras, memorizar secuencias, …

En definitiva, el objetivo es que el jugador cuente con:

 

  • Mayores alternativas de respuesta
  • Posea más flexibilidad cognitiva delante de los imprevistos y
  • Tome decisiones más rápidas y acertadas.

En algunos jugadores encontraremos resistencias o limitaciones para añadir esta tipología de entrenamiento cognitivo, pero si logramos integrarlo en las sesiones conseguiremos que los deportistas sean más completos e inteligentes. Además, los entrenamientos serán más novedosos, desafiantes y estimulantes para el jugador, hecho que redundará en una mayor motivación centrada en el proceso de entrenamiento.

Si puedes creer en ello, empieza a realizar cambios y tu mente te ayudará a alcanzarlo.

 

Sergi H

Psicologo deportivo pensamiento negativo

Cómo eliminar los pensamientos negativos mientras haces deporte

Cómo eliminar los pensamientos negativos mientras haces deporte

No, a tu cerebro no le gusta recorrer largas distancias, tampoco le importa que sea corriendo, nadando o en bicicleta, de hecho es tu principal enemigo para no dejarte conseguir las marcas que te has fijado y en este artículo te voy a explicar por qué.

 

Durante un entrenamiento duro y prolongado, que nos exige mucho esfuerzo o bien, durante una competición en la cual intentamos alcanzar nuestro máximo rendimiento, nuestro cerebro interpreta que la actividad que estamos realizando no es segura para el propio organismo y empieza a enviarnos señales fisiológicas en forma de sensación de sed, hambre, fatiga y, además, también es habitual que nos autosabotee con pensamientos negativos del tipo:

 

  • “¡No puedo más!”
  • “Voy a tener que parar”
  • “¿Qué necesidad tengo de estar sufriendo?”
  • “Voy muert@ y todavía me quedan 5km”.

Esto es debido a que nuestro cerebro no está diseñado para realizar grandes proezas físicas, ni hitos extraordinarios. Nuestro cerebro únicamente está diseñado para sobrevivir pero siguiendo una máxima, conseguirlo de la forma más eficiente posible. Esto quiere decir que debe ser ahorrativo y no despilfarrar energía de forma innecesaria. Nuestro cerebro interpreta que correr una maratón, una ultra o una gran fondo es totalmente innecesario y no tiene ningún sentido, si no existe un peligro real que justifique tal exceso de gasto energético. Por tanto, se dedica a autoboicotearnos para conseguir el cometido de la “supervivencia sostenible”.  Por el contrario, tal y como les sucedió a nuestros antepasados prehistóricos, si en esas situaciones existiera un estímulo real amenazante como por ejemplo un animal feroz o una turba de la tribu contraria, en nuestro cerebro, nunca, jamás, aparecerían pensamientos negativos de este tipo, sólo aparecerían respuestas de lucha o huida pero, en ningún caso, se daría por vencido.

¿Qué podemos hacer para que nuestro cerebro no nos sabotee?

Por suerte para nosotros existen algunos aspectos que pueden jugar a nuestro favor.

 

  • El principal argumento es que nuestro cerebro cuenta con una cualidad llamada neuroplasticidad que le permite cambiar y reorganizarse en cualquier etapa vital.
  • Un segundo aspecto que nos favorece y que ha puesto de manifiesto la comunidad científica es el hecho de que nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario.
    • Un ejemplo rápido y fácil: si cierras los ojos y visualizas mentalmente tu comida favorita durante unos segundos, empezarás a salivar como si realmente la tuvieras delante. Para el cerebro lo que piensas y lo que experimentas tiene la misma activación neurológica. Pues bien, esto también lo podemos aplicar cuando hacemos deporte.

miedo en el deporte

Técnica de afirmaciones positivas

Es frecuente leer o escuchar consejos acerca de automotivarse con mensajes como:

 

  • “Voy bien y puedo continuar adelante”
  • “¡Tengo mucha fuerza!”
  • “¡Vamos! ¡Continua!, ¡Estás a punto de llegar!”

Pero de poco servirán esas afirmaciones si antes no las hemos practicado durante los entrenamientos. Aprovechando, lo que comentábamos anteriormente, de que el cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario, podemos utilizar nuestros pensamientos positivos como experiencias imaginarias para consolidar nuevas redes neuronales que jueguen a nuestro favor.

 

Con la repetición de las afirmaciones positivas iremos tejiendo rutas neuronales cada vez más afianzadas, que consolidarán patrones de pensamientos positivos y si logramos practicarlas de forma duradera se instalarán en nuestro cerebro como rasgo neuronal, lo que nos ayudará a superar con mayor entereza situaciones de fatiga prolongada como las que se dan durante una competición.

Practica tus afirmaciones positivas

  • Si puedes mejor en voz alta.
  • Haz tus propias frases, buscando que sean significativas para ti y no un mero copy-paste de frases de manual de autoayuda para todos los públicos.
  • Repítelas en distintos momentos del día a día, mientras entrenas, conduces, cocinas, antes de ir a dormir…etc.

De esta forma, iremos alejando la negatividad y las nuevas redes neuronales nos acercaran hacia una perspectiva más positiva. Por supuesto las afirmaciones, no tienen poderes sobrenaturales, ni tampoco podrán cambiar las situaciones, pero nos ayudarán a percibir e interpretar de forma más saludable aquello a lo que nos enfrentemos. Si creamos estados positivos en nuestra mente, nuestras conductas irán dirigidas a conseguir los objetivos propuestos.

 

Si puedes creer en ello, empieza a realizar cambios y tu mente te ayudará a alcanzarlo.

 

Sergi H